MENU CLOSE

Borja Vargas

Escribir
es vivir.

Últimos textos — Un ensayo inédito cada miércoles

El grito

Te imaginas sin voz y gritando. Te imaginas abriendo la boca y apretando los ojos, los puños, encarando el infinito. Pero solo tienes delante una pared. Te imaginas golpeándola y después las consecuencias, los vecinos, la policía, el dolor. Así que no golpeas nada. Te golpeas la cabeza porque no tienes voz y no puedes…

Miedo a volar

Nunca te había pasado. No es que vueles a menudo, pero era llamativo que fuera la primera vez y viniera así, de golpe. Fue enfrentarte al momento de subir al avión y empezar a ponerte nervioso, a utilizar verbos como “enfrentar”. Te mostraste reticente a entrar pero, claro, habías comprado el billete, habías planificado mucho,…

Están entre nosotros

Están entre nosotros. Son cada vez más y se esconden menos, porque no les importa que sepamos que están cerca. Todavía sí, pero dentro de poco no les va a importar. Están en la calle, sobre todo ahí, aunque es el lugar más difícil para avistarlos. Están en internet, cómo no. Hacen mucho ruido, más que…

Cómo escribir las verdades

¿Cómo escribir las verdades? Antes hay que conocerlas. Para eso, hay que vivirlas y, encima, saber reconocerlas. El método es tan sencillo como poco practicado: en primer lugar, vivir muchos años; en segundo lugar, y aquí es donde se empieza a complicar, no cejar en el empeño de vivir cada año como si fuera el…

La foto del gato

Las calles están cerradas, como todas. Paseas por ellas como puede hacerlo cualquiera. Arriba hay ventanas enrejadas y a los lados muros y puertas, algún árbol y objetos que pertenecen a una no muy amplia variedad de humanos. En el suelo ladrillos gastados, casi nuevos pero gastados, basura, horquillas caídas de un flequillo o de…

Estoy muy contenta de que vuelvas a estar vivo

«Estoy muy contenta de que vuelvas a estar vivo», te dice después de lo que ha pasado, a tu lado. Habías estado así desde que te levantaste. Desde anoche, un rato antes de dormir. Desde después de comer ayer, de hecho. Un café ayudó, pero a la noche acabó el efecto y volvió el apagón mental.…

Cargando entradas del blog…