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Lo que hiciste

Nadie sabe lo que hiciste. Bueno, tú lo sabes. Te acuerdas muy bien.

Te acuerdas bastante bien de esa noche, después de beber. Esa tarde que siguió a un día estresante, estabas tan nervioso que tenías que hacer algo. Aquel raro miércoles en el que no estabas en casa, ese viernes que te quedaste porque esperabas algo y no llegaba y entonces lo propiciaste tú mismo.

Cómo olvidar la cita que preparabas con tantas ganas, el momento en el que se te vino encima la rutina de tu vida en pareja, el momento en el que te diste cuenta, las amigas con las que te apetecía salir aunque hacía frío, los amigos con los que te hubiera gustado pasar un buen rato para aprovechar que estabas bien, que todo estaba en orden. ¿Quién iba a pensar que terminarías haciendo lo que hiciste? Parece que todo apuntaba a que lo harías, visto ahora. No es que lo supieras entonces, claro.

Te acuerdas de cómo reaccionaste, de cómo no pudiste quitártelo de la cabeza durante días. Todavía hoy vuelve.

Piensas que una palabra habría cambiado todo, o que unos segundos, el llegar antes o después… Que ni pasara. ¿Y si hubieras tenido fiebre ese día? ¿Y si no la hubieras tenido? Si hubieras aprobado o suspendido el examen, hubieras hecho esa llamada, si no hubieras sacado el dinero con el que compraste lo que desencadenó la situación. Si no hubieras conocido a esas personas o visto la película que te dio la idea. ¿O la viste después y te recordó lo que habías hecho?

Sobre todo recuerdas esto, sobre todo recuerdas el ruido que había cuando lo hacías, o el viento que te soplaba en la cara, o lo asfixiante que estaba la habitación, o que necesitabas una ducha o te sentías fresco después de haberte duchado, o cómo te pesaba aquello en la mano. El coche que cruzó o no cruzó. La cámara, ¿estaba encendida? Te tortura un detalle. ¿Te oyó lo que dijiste antes? ¿Y lo que susurraste después?

No es tampoco para arrepentirse, aunque no es para estar orgulloso y por eso solo tú sabes, o recuerdas, lo que hiciste. Lo escribiste en tu diario, ¿lo habrá leído alguien?, se lo contaste a un amigo de segunda entre boom y boom, apenas lo has vuelto a ver pero tú te acuerdas, ¿se acordará él? ¿Se acordará ella? ¿Te oyó cuando lo decías? ¿Lo dijiste realmente?

¿Pasó de verdad? Por supuesto. Lo hiciste, no cabe duda.

Pero pasó y ya está. Y han pasado otras cosas después, algunas no las habrías podido evitar, o sí pero no quisiste. Has hecho mucho, ¡menos mal!, recuerdas algo.

Nadie más miraba en ese momento. Estabas solo, o con…

Nunca olvidarás la duda. La inmensa sensación de seguridad que tuviste antes de hacerlo, la plenitud o la fragilidad en el instante posterior. La soledad. Miraste a tu alrededor y te sentiste tan solo. Tan solo, después. O tan unido a los que también lo hicieron. ¿Es que no fuiste el único?

Hiciste eso. Eso, tú lo sabes. ¿Quién soy yo para venir a decírtelo? Claro que lo sabes. Lo hiciste y eso es así. Y más que harás.

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