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Luz roja

Luz roja

¿Por qué se ve esa luz roja entre la niebla? ¿Por qué no la miro tanto cuando la noche está despejada y es mucho más evidente? Ya no se ve. Demasiada niebla. Pero ahora hay más (luces rojas).

¿Por qué esa persona insiste en salir a la calle de noche y andar hacia la luz roja, sin saber que va hacia ella? Siempre hacia el norte.

¿Y por qué el hombre de ayer decidió dar la vuelta y reandar el camino que ya había hecho? ¿Alguien le esperaba o le dejó de esperar? ¿Por qué ignoró la luz roja del semáforo? ¿Es que nadie le enseñó de pequeño que eso-no-se-hace? Pero sí se hace, abuelo, tanta gente lo hace.

¿Hacia dónde iba el perro la semana pasada? ¿Dónde estaba su correa? ¿Por qué dar por hecho que ha tenido correa? ¿Por qué andaba con tanta seguridad a pesar de estar solo? ¿Por qué dejaba de transmitir seguridad en cuanto bajaba de la acera hacia la carretera, bajo el reinado de la luz roja? ¿Hacia dónde iba el perro? Llegó.

¿Cuántos policías se quitaron el brazalete rojo, como hizo él aquella vez? Solo él.

La chica, ¿cómo estaba? ¿De verdad le gustaba ese vestido rojo? Claro. Le encantaba. ¿De verdad se sentía cómoda con él? En absoluto. Y eso, conjeturaba el anciano, también le encantaba.

¿Por qué las otras chicas solo caminaban en el exterior bajo el cielo carmesí del atardecer? ¿Qué hacían tantas horas entre paredes y pantallas? (en su casa, en el trabajo) ¿Por qué ellas elegían la calle al terminar las horas extra? ¿Por qué tan pocas elegían la calle al terminar las horas extra? ¿Por qué tantas seguían hasta el final del corredor de tiendas, donde estaba el túnel del tren, y no miraban atrás? Mentira. Sí miraban atrás, cuando levantaban el móvil para hacerse un selfie se aseguraban de que no hubiera nadie subido a su espalda o enfocado cerca de sus clavículas.

¿A quién se le ocurrió pintar de dorado el monstruo de metal inaugurado el tercer año? ¿Quién lo aceptó, lo aprobó y enrojeció de placer al recibir su parte? ¿Por qué una idea tan terrible corrupta infame terminó funcionando tan bien? Todos amamos ese edificio dorado, porque tiende al rojo al amanecer y al atardecer, que es cuando pasamos a su lado, cerca, a distancia de visibilidad, cuando vamos adonde tenemos que ir.

¿Por qué sangra el niño? ¿Es su nariz? No. ¿Sus oídos? Son sus ojos y se están inundando. Las venas rojas rompen el humor vítreo y se desbordan por toda la ciudad. Las calles ahora son estrías ensangrentadas de niño. ¿Por qué no muere el niño? Ya morirá, no te preocupes. Espera como espera él, como no esperan sus padres.

¿Debes esperar? ¿Acaso importa? ¿Debes, puedes? Pasará.

¿Por qué la mujer, casi una mujer, sangra? Mírala, no la ves. Es que no la estás viendo. ¿Eso que vierte al mundo son estelas de neón rosa? ¿Eso que le cae de dentro no es lo que entró antes? Entonces, ¿no es sangre? ¿Qué es? ¿Qué es?

¿Qué es? ¿Qué es? ¿Qué es? ¿Qué es? ¿Qué es?

¿Qué es? Di.

¿Por qué se ve esa niebla entre la luz roja? Di.

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